Hola Luis. Me da gusto de que el artículo no te fuera indiferente. La opinión que tenía de tu forma de pensar me la confirmas totalmente y te agradezco tu franqueza. Seguramente que tu estarás mucho mejor informado y documentado que yo para hablar de Israel y de Palestina y de tantos otros follones que siembran la incertidumbre y hasta el miedo en este mundo que nos ha tocado vivir. Como sabes yo me encuentro retirado, no trabajo y puedo hablar y opinar por lo que buceo en la prensa y otros medios, también por mi experiencia y particular modo de ver e interpretar las realidades que se nos ofrecen día a día y que no me producen mayor entusiasmo, antes al contrario. Es una pena que el sionismo, movimiento que históricamente se planteara como fin último la creación del Estado judío en tierras palestinas, no evolucionara en un partido político democrático y laico para administrar el futuro de ese país en el que pudieran convivir tanto judíos como palestinos y otras comunidades. Antes al contrario, se volcó y reiteró aun más en su dimensión religiosa con la pretensión de convertir el nuevo Estado en una especie de Vaticano “del pueblo elegido por Jehová”. Ese fundamentalismo religioso fue apoyado por los intereses bastardos de las potencias que nunca están interesadas en conseguir la paz para nadie. Como tu bien apuntas, es una injusticia que el “sionismo” se arrogue el derecho a manipular a su antojo el concepto de judío. Por desgracia, sionismo y judío son dos vocablos que en general se consideran sinónimos, con lo que se daña el buen nombre de este pueblo disgregado por todo el mundo. Es injusto considerar que cualquier manifestación contra el sionismo se quiera interpretar también como una manifestación contra el pueblo judío Yo he leído de algunas comunidades judías que se oponen a la política militarista de Israel... en Francia por ejemplo, pero su voz es demasiado débil para corregir al menos en parte esa mala imagen que dejan los que detentan el poder en Israel. Para colmo, Israel cuenta (más bien sus halcones) o ha contado hasta ahora, con todo el apoyo de los EEUU y sus aliados euroatlánticos. No descubro América al recordar que los medios de difusión, salvo honradas excepciones, se encuentran en manos de las poderosas cadenas de la “información” y que responden a la voz del amo. Es verdad que los estados árabes gustarían de que el Estado de Israel desapareciera y los palestinos se hicieran con sus territorios históricos... eso fue al principio, hoy yo creo que se conformarían con su existencia si Tel Aviv mostrara un poco de buena voluntad para convivir en paz. Es demasiada arrogancia y humillación la que inflige a sus vecinos, la matanza de días atrás en Gaza es tan solo un botón de muestra... además están ahí los territorios ocupados y que consideran prácticamente anexados. Condicionan la vida de los palestinos, lo mismo que los EEUU tratan a sus vecinos del sur por considerarlos de raza inferior...y no se enteran. Todos esos movimientos extremistas palestinos, el Hamas no es el único, se quedarían, como se dice, con el “culo al aire” si el Estado judío renunciara un tanto a su confesionalismo, si dejara de lado su prepotencia y tendiera la mano a sus vecinos para conseguir la paz. Estoy de acuerdo contigo en que esto parece más que imposible. De producirse ese hipotético cambio serían las potencias las que se sentirían traicionadas por Tel Aviv y eso sería ya caer en el campo de la ciencia ficción.
Hablas de la necesidad de aceptar “las realidades” y de que una injusticia histórica no se puede corregir con otra injusticia... ¿Cometer hoy día una injusticia con Israel...? ¿Es injusto que los palestinos resistan y sería justo que cedieran para conseguir una hipotética paz? ¿En que fronteras estaría dispuesto el sionismo a vivir en paz con sus vecinos? ¿Es Jerusalén sólo judía o una ciudad abierta a todas las cuatro religiones? Me pregunto de qué justicia o injusticia se puede hablar en Palestina cuando los derechos de Israel niegan los derechos de Palestina. Mientras no se consiga la paz y no se imponga el respeto mutuo, pienso yo, no se podrá hablar de injusticia histórica ni de nueva injusticia. Mientras la retórica de las armas y la violencia no cesen no se podrá considerar que la existencia del Estado de Israel esté consumada...al menos así lo veo yo. Lo de México y los EEUU es un pasado triste y una herida en la memoria histórica de los mexicanos que por suerte cicatrizó bien y no representa hoy un quiste de violencia interminable, afortunadamente. Y por hoy termino, Lusi. Naturalmente podemos continuar este diálogo que ofrece mucha tela de donde cortar. Saludos.Miguel
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