Sichova vesec, 17 de diciembre de 2008
Apreciado amigo Aurelio: Como siempre tarde y renqueando, como se dice en mi tierra para los que abusan de la paciencia de los buenos amigos... me parece que ya tengo los huesos demasiado duros para emparejar un poco la cosa. Y superado ya de alguna manera este intento de conseguir tu perdón, paso directamente a lo que es lo nuestro, es decir, a esa conversación, que no discusión ni mucho menos, que espero mantengamos por mucho tiempo.
En tu carta me dibujas una escena muy bonita cuando dices eso de que : “cuando contemplo la luz de la luna en Guainos, rodeada de estrellas en una noche de verano; pienso y digo: ¿Cómo es posible que el universo se haya hecho solo?
Yo me acuerdo de aquellas noches de luna llena, en la azotea de mi casa en “el molino de Guainos Altos”. Realmente es maravilloso su brillo y lo cerca que parecen encontrarse las estrellas que por momentos parecieran estar al alcance de la mano. Son momentos en los que a uno le embarga la ansiedad y hasta la angustia para siempre acabar en lo mismo: ¿quiénes somos, a donde vamos, donde está el comiendo y el fin de este universo?...¿se puede hablar del fin del universo? Hoy ya nos cabe en la cabe que el mundo es redondo y que el horizonte se amplía más y más dependiendo de la altura en que nos encontremos...pero esto que para nosotros hoy día es tan natural, no siempre lo fue así... y los hubo que murieron en la pira por afirmar que el mundo no era plano... y yo me pregunto: ¿Cuántas generaciones deberán sucederse y cuantos descubrimientos deberán hacerse aún para que en nuestro humilde cerebro nos entre la idea de que todo el universo, con todo lo que nos rodea, tiene una explicación tan sencilla como la redondez de la Tierra? No lo sé, lo que si sé es que desde que tengo uso de razón todo lo que me ha sucedido, de una u otra manera, ha sido siempre fruto de sucesos perfectamente razonables o producto de la casualidad y el esfuerzo propio. No puedo decir que me haya pasado nada “sobrenatural” o que se escape a una deducción lógica. Incluso el milagro de los hijos y del amor, la bondad y la alegría tienen siempre un fundamento racional.
Ese estrato anímico del ser humano, tu lo dices muy bien, no se desarrolla con la precocidad de las ciencias y la técnica, puede ser que ese hecho sea al final una bendición. Los hay que piensan que el avance científico y técnico se escapa a la capacidad de control del hombre y que al final tanto progreso técnico acabe con nosotros mismos y en cierta forma habría que darles también la razón. Por desgracia con el humanismo solo tampoco llegaríamos demasiado lejos, sin el apoyo de la técnica tu y yo hoy día seríamos unos perfectos desconocidos sin posibilidad alguna de intercambiar ideas. Este mundo adquiere dimensiones descomunales en el avance de las ideas y, por lo mismo, se reduce cada vez más, de tal suerte que hoy casi podemos sentir el aliento de nuestro vecino que se encuentra en Hong-kong. Es una realidad acojonante que debemos que tener en cuenta si queremos que la evolución de las ideas “humanistas” tome el camino correcto, el que todas las personas de buena voluntad en este mundo deseamos fervientemente, el construir en este mundo el paraíso que ya creo es posible y está en nuestras manos conseguirlo.
Tu crees que un sistema “teocrático” o el Gobierno de Dios podría resolver todos los problemas que sentimos, tu y yo, como es esa degradación de la convivencia humana, la decadencia moral que nos margina hacia la esclavitud y la opresión. Esa sociedad “utópica”, como tu mismo la calificas... tendría como premisa la “unión de las tres religiones fundamentales de nuestro tiempo: la judía, la cristiana y la musulmana”...¡¡¡¡pues pides tu poco!!!! Yo con mis creencias pienso que las religiones deberían “humanizarse” más y que volvieran la vista sobre los hombres que las han creado. Si ese Dios, que tanta paz trae a tu alma cuando vas a misa, lo deseara y tuviera la intención de ayudar a que el bien se entronizara sobre el mal hace ya tiempo que lo hubiera hecho, pero son precisamente los hombres los portadores del bien y del mal, esas dos caras de una misma moneda, que van indefectiblemente juntas...condenadas a no separarse jamás, pues son la voluntad de una deidad, como ya se relata en esa hermosa leyenda del “paraíso terrenal” de los cristianos. El ser humano es grandioso y al mismo tiempo bajo y mezquino. Tu dices encontrar la paz en la misa...algo parecido me embarga a mi cuando en verano, solo o acompañado por mi perro, me siento al atardecer, después de haber trabajado y sudado un poco, sobre unas piedras caldeadas por el sol que tengo al final de un bancalillo donde cultivo patatas y otras hortalizas. A esa hora los rayos de sol ya no tienen fuerza para herir la vista y te permite contempla la enorme esfera del sol poniente con toda su grandeza...esos momentos me llenan de felicidad y llego incluso a olvidarme de tanta injusticia y tanta miseria como abunda en nuestro sufrido mundo.
Tengo para mi, Aurelio, que ese paraíso terrenal, concreto y palpable, que pudiéramos disfrutarlo los que estamos vivos, debe ser obra del hombre. Como está visto no todos los hombres piensan igual, unos, como yo, gustan de ver las cosas a partir de una realidad concreta y material pero que, contra lo que se podría pensar, también estamos dotados de una enorme sensibilidad y en nuestra cabeza da vueltas y vueltas todo un mundo de ideas y visiones fantásticas de lo que podría ser si en el mundo reinaran las condiciones propicias, como en su caso requieren la manzana o la pera para que maduren con toda plenitud y esparzan su aroma y sabor inconfundibles. Tu con tus creencias vas en la misma dirección, tu y yo, pues compartimos ideales comunes que no nos dejan estar tranquilos precisamente por no verlos aún cumplidos. “Escribe que siempre quedará algo” me decías en una ocasión y tienes razón. En esa magna tarea de crear un mundo mejor tenemos que invitar y recibir con alegría a todos los que quieran ayudar en ese esfuerzo con su granito de arena.... la hermandad no está dada por una religión común...está dada por una comunidad de ideas y tenemos que aceptar al lado nuestro las creencias más dispares, siempre que se toleren mutuamente, no podría ser de otra manera, si realmente queremos unir a los hombres.
Y por hoy termino, pero continuaré con este tema más adelante, tal vez con el año nuevo. Quiero desearte a ti, a tu esposa e hijas, todo lo mejor y que disfrutéis como nunca de estas navidades y el año nuevo sea al menos un poquito mejor que este 2008. Recibe un fraternal abrazo. Miguel
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