jueves, 6 de marzo de 2008

El 17 de noviembre fue la fecha clave

EL 17 DE NOVIEMBRE FUE LA FECHA CLAVE

El 17 de noviembre en la historia checa se ha convertido en una fecha clave. La compresión de los acontecimientos de los últimos casi 20 años en este país nos obliga a ahondar brevemente en el ya pasado lejano. El pacto de Munich permitió a la Alemania nazi ocupar este país el 15 de abril 1939, convirtiéndolo en el Protectorado de Bohemia y Moravia y crear en Eslovaquia el régimen clero-fascista aliado de Hitler. El 17 de noviembre de 1939 la población estudiantil de Praga y las principales ciudades del país se manifestaron contra la ocupación alemana como protesta por la muerte del estudiante Jan Opletal. Aquellas manifestaciones fueron sangrientamente aplastadas y sirvieron como pretexto a las autoridades alemanas para cerrar todas las universidades y escuelas superiores y desplegar una campaña represiva contra todos los representantes de los círculos intelectuales checos que no se resignaban a aceptar la ocupación del país.
Esta fecha, hasta hoy día, es reivindicada por todas las tendencia políticas sin excepción. Siempre se celebró durante los años del régimen comunista y se sigue recordando hasta hoy día en que se ha convertido en día festivo.
Durante los más de 40 años del régimen socialista en Checoslovaquia se celebró esa fecha cada año y nunca representó un peligro para el régimen. Tan solo el 17 de noviembre de 1989, la marcha de unos centenares de jóvenes por las calles de Praga, reprimida por la fuerza pública, marcó el comienzo del fin, el detonante de una bomba de tiempo que sacó a las calles a millones de ciudadanos en todo el país pidiendo un cambio. En principio nadie tenía una idea clara de qué cambios habrían de producirse. Lo que si tenía claro todo el mundo es que ya estaban hartos del régimen del Partido Comunista. En los días siguientes todo el mundo pudo ver cómo la dirección comunista tuvo que ceder, ante la imposibilidad de reprimir por la fuerza aquel clamor popular, y culminó con la entrega del poder y la instauración del disidente Vaclav Havel como primer presidente no comunista de la nueva era el 29 de diciembre de ese año. Se formó rápidamente la plataforma política Foro Ciudadano (OF) que negoció con el PC las condiciones para la toma del poder. Aquel pacto no llegó a respetarse como se vio después. Checoslovaquia no podía quedar al margen de lo que estaba pasando en los demás países socialistas. El régimen comunista ya no podía contar con el respaldo que recibió en 1968, cuando el intento de democratización de la “Primavera de Praga” fue aplastado por la intervención militar del Pacto de Varsovia. Estaba claro que el desmoronamiento del llamado Campo socialista era irreversible y los dirigentes comunistas checoslovacos no se atrevieron o tuvieron la suficiente cordura para no poner resistencia a las demandas populares. Ya estaban rotos todos los hilos del poder del Partido único... la fecha del 17 de noviembre fue tan solo el momento clave para poner en movimiento el proceso de desmantelamiento del régimen socialista. Comenzó así la gran aventura de restaurar el régimen capitalista en un país acostumbrado a la vida fácil del Estado paternalista, férreamente centralizado, que daba trabajo a todo el mundo, que había creado un sistema social de supervivencia que permitía a los ciudadanos no caer en la indigencia. A cambio tenían que renunciar a su individualidad, a pensar por su propia cabeza y a respetar el orden establecido mostrando así su total lealtad y sumisión al régimen. Con la caída del régimen levantaron cabeza los que durante 40 años no tuvieron derecho a voz y mucho menos a voto. Los antiguos “burgueses” reclamaron sus viejas propiedades expropiadas, para lo cual los gobiernos de la “revolución de terciopelo” se preocuparon de votar las leyes que permitieran esas restituciones de bienes confiscados. La propiedad privada se convirtió en dogma incuestionable de la nueva sociedad. Se inventaron formas extrañas, como la privatización por cupones, para entregar como fuera a manos privadas todo...todo había sido propiedad estatal durante 40 años. La falta de un marco jurídico propicio fue aprovechado por aquellos que vieron la posibilidad de convertirse en los capitanes de la nueva economía capitalistas sin haber aportado nada..en el mejor de los casos tal vez un poco de buena fe. Economistas de gran prestigio no dudan en calificar esa “privatización” como el “mayor robo del siglo”. “Era necesario crear como fuera el nuevo sector privado de la economía, poco importa de donde viene el dinero..el dinero no tiene olor ni color”, aseguraba el gran gurú de aquella privatización....el actual presidente Vaclav Klaus. Esas malas prácticas de aquellos años se manifiestan hoy en el quehacer político, donde las decisiones políticas en cualquiera de los tres poderes, el Ejecutivo, el Legislativo o el judicial están precedidas de extrañas coincidencias y “acuerdos secretos”. Prácticas que dejan a la actual democracia checa en un gran entredicho, en donde los políticos cuentan con un prestigio cada vez más deteriorado que pone en seria duda el futuro del pluralismo parlamentario y de la democracia misma.

No hay comentarios: